El sol sale, se va, sale , se va..... puede parecer obvio, pero, no siempre lo es. Hay veces en que el sol no se va nunca, brilla en lo alto, sonriente, tibio, seguro.... pero otras veces, se esconde de improviso, tapado por una tormenta, que no comprendo, que me asusta y me hace caer en el abismo.
Sola en el abismo, no se qué pensar. Oscuridad, luz a ratos, no puedo comprender lo que no tiene explicación lógica, ni ilógica, porque el sol del que hablo no comparte sus intenciones, es hermético, a ratos frío.
¿Cómo no querer al sol, si cuando brilla entrega seguridad y reposo? ¿cómo no querer al sol, si cuando brilla entrega felicidad?...
Querer al sol es ingrato, puesto que él, temperamental, no avisa cuando se va a esconder, se va, y no avisa cuando volverá a brillar.
Ingrato sol, te escondes tras las nubes, y me dejas sola, triste y desprotegida.
Espero que mi sol regrese, y no medeje, sola en el abismo.